por María del Rosario Sánchez Montes / 17 de Noviembre de 2009

El sector aeronáutico está viviendo días complicados en esta época de crisis generalizada de la economía.

La compañía aérea nipona, Japan Airlines, quiebra estrepitosamente

La compañía aérea nipona, Japan Airlines, quiebra estrepitosamente

La reducción del número de viajeros, consecuencia directa de la disminución del consumo en todas sus vertientes, está afectando de forma muy importante a la práctica totalidad de las compañías.

Al margen de la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos que están buscando en todo lo relativo a la facturación de equipaje, parece que el día a día está minando la capacidad de respuesta de las aerolíneas.

Crisis en el sector aeronáutico

En estos días se ha declarado la quiebra oficial de Japan Airlines, a la que ha tenido que rescatar el gobierno japonés, con un plan que prevé la inyección de 4.000 millones de euros en los fondos de la compañía, además de negociar con los bancos acreedores una rebaja de alrededor de 1.800 millones de euros en la deuda de la aerolínea japonesa.

Como medida añadida, se proyecta una ampliación de capital de 2.200 millones. Todo ello para afrontar los actuales datos, que hablan de una deuda por encima de los 3.500 millones de euros. Casi nada.

Todo esto tras no haberse resuelto la oferta que planeaban realizar las tres compañías implicadas en la alianza Oneworld, American Airlines, Brittish Airways y Qantas, muy interesadas en adquirir una participación estratégica en la compañía nipona. Especialmente atractivas resultaban para ellas las rentables rutas asiáticas de Japan Airlines o los más de 400 slots del aeropuerto de Tokio-Narita.

Otros casos

Otras dos compañías aéreas europeas han tomado medidas importantes para hacer frente a las dificultades. Medidas que, como habitualmente se están danto, van en la línea de los ajustes de plantilla.

La compañía rusa Aeroflot ya ha dejado claro que de continuar la menor afluencia de pasajeros y carga que transportan sus aviones podría llegar a suprimir 4.00 puestos de trabajo. Además, ya ha paralizado la adquisición de cinco Airbus, retrasándola de forma indefinida. Evidentemente, a la espera de tiempos más propicios.

En la misma dirección, se ha movido la irlandesa Air Lingus, aunque con un matiz diferencial. Su propuesta planea reducir los salarios de sus empleados que ganen más de 35.000 euros anuales, todo ello con el objetivo de reducir sus costes operativos en unos 97 millones de euros.

Air Lingus busca la salvación en medio de la importante competencia que mantiene con su compatriota Ryanair, la cual ya ha intentado en dos ocasiones hacerse con el control de su rival el año pasado con dos OPA’s que no dieron resultados positivos.

 
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